He
aquí que hago algo
nuevo sobre la tierra: no
lo veis?” nos dice el
profeta Isaías. Eso
mismo podríamos repetirlo
hoy: cuando El Señor
inspiró la creación
de los ‘Foyers de Charité’
en la Iglesia, pensó
en hacer ‘algo nuevo’,
que jamás antes había
existido, como son las Comunidades
del Foyer.
-
Nuevo por ser comunidades
de laicos consagrados de por
vida al servicio de Dios,
sin votos, en el espíritu
de las Bienaventuranzas.
- Nuevo al tener como Madre
a María, y al sacerdote,
el Padre del Foyer, que ‘encarna’
la paternidad de Dios en el
corazón de la comunidad.
- Nuevo porque realiza la
complementación de
los dos sacerdocios, el ministerial
y el bautismal, en la comunión
y la mutua colaboración.
- Nuevo al reunir bajo el
mismo techo personas de todos
los orígenes, culturas,
edades, condiciones, educación
etc.